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El imperialismo y la disputa geopolítica
Vivimos un tiempo de profundos cambios derivados del ajuste estructural del imperialismo y las contradicciones propias del capitalismo. Entre el 2000 y el 2024, el 1% más rico acaparó el 41% de la nueva riqueza, mientras que la mitad más pobre recibió apenas el 1%. Hoy, ese 1% posee más riqueza que el 95% de la población mundial.
América Latina es hoy, unos de los continentes más desiguales del planeta, dado el modelo de acumulación capitalista, dependiente del imperialismo norteamericano, mientras el PBI creció no se traduce en justicia social, las oligarquías apátridas se quedan con casi todo el excedente, el 1% más rico concentra el 40 % de la riqueza generada, al mismo tiempo la mitad de la población percibe un porcentaje mínimo del ingreso global, el 1% más rico, concentra más del 50% de la tierra productiva.
El imperialismo intensifica su ofensiva económica, política, militar y cultural para frenar cualquier proyecto de soberanía e independencia: presiona mediante el FMI, tratados de libre comercio, endeudamiento, bases militares, control tecnológico, golpes blandos, invasiones y gobiernos genuflexos, todo lo que cuestione el orden dominante, será parte de la lista confeccionada por el gobierno de los EEUU y la CIA, catalogado como narcoterrorismo.
Nos solidarizamos con Cuba, Nicaragua, Venezuela y Colombia frente a bloqueos, agresiones y amenazas de intervención. Reafirmamos nuestro compromiso con la paz mundial, seguimos denunciando el genocidio en Gaza. Rechazamos la resolución de la ONU del 17 de noviembre de 2025, que consolida los objetivos del imperialismo y del sionismo, dejando a Palestina bajo una administración títere obsecuente del sionismo y el gobierno de los EEUU.
En este contexto, los BRICS representan un escudo para los pueblos oprimidos y una oportunidad estratégica para ampliar márgenes de soberanía, diversificar relaciones económicas y fortalecer una agenda de independencia y liberación, en un mundo donde la multipolaridad es una realidad.
Congreso del Pueblo es expresión política de la clase obrera, los trabajadores, el cooperativismo, el mov. estudiantil, feminista, barrial, de los jubilados, los pequeño comerciantes.
Nos dirigimos al pueblo ante una verdadera encrucijada nacional.
Nuestra plataforma inmediata plantea la necesidad de aumentar impuestos al gran capital y revisar las exoneraciones fiscales, En este marco, apoyamos la propuesta del PIT-CNT de reformular el impuesto al patrimonio para que el 1% más rico financie políticas de combate a la pobreza infantil. Sabemos que el capitalismo es el origen estructural de la pobreza, no resuelve pero ayuda, ésta iniciativa coloca a la clase obrera a la ofensiva, disputando la orientación política del movimiento, intentando superar bajo la tactica de unidad en la lucha la lógica predominante adaptacionista y conciliadora.
Frente a un escenario restrictivo, afirmamos: la crisis no puede seguir pagándola el pueblo; que la paguen quienes la generan y se benefician de ella, los maya oro, o desde una categoría de clase, la Oligarquía criolla.
El impuesto al 1%, no es una medida técnica: es una definición política que apunta a un cambio estructural, la democracia avanzada se construye ampliando derechos y enfrentando los privilegios de la oligarquía y el imperialismo.
El gobierno anterior aplicó un duro ajuste al pueblo, el presupuesto presentado por el actual gobierno mantiene ese rumbo, se consolidan transferencias hacia el gran capital y se mantienen los recortes en la ecuación, debilitando el programa del Frente Amplio. Este presupuesto no apunta a resolver los problemas de la desigualdad social.
El casi millón de votos en defensa de la seguridad social fue un mensaje claro: el pueblo uruguayo rechaza la mercantilización de los derechos y exige solidaridad intergeneracional. Ese caudal político —propiedad del pueblo organizado— demuestra que existen condiciones para avanzar hacia transformaciones estructurales, si hay conducción política y claridad estratégica.
La lucha por justicia social es inseparable de la lucha antiimperialista. Avanzar en democracia requiere organización popular fuerte y forjar nuevas instituciones que expresen poder popular real. Transformar la economía exige enfrentar al capital financiero y a quienes concentran riqueza y poder. El Estado debe ponerse al servicio del pueblo trabajador.
Gravar al 1% más rico es un paso programático para modificar la correlación de fuerzas y avanzar hacia las transformaciones estructurales que el Uruguay necesita.
“Nuestro camino es el de la democracia porque pensamos que en las condiciones nuestras puede ser el más viable, el más efectivo, el menos doloroso para las soluciones socialistas que aspiramos”. Rodney Arismendi, 24 de abril de 1987
Ejecutivo de Congreso del Pueblo. 24/11/2025