La agentividad estética, en este caso, de la plástica como orientadora ideológica para multiplicidad de objetivos, ha sido retratada a lo largo de la historia. En las siguientes líneas, pretendemos demostrar cómo la narrativa gráfica del compromiso político de Burhan Karkutli, permitió dar a conocer luchas contra diversas formas de opresión contemporánea enmarcadas en el imperialismo.
Burhan Karkoutli, nació en Damasco, en 1932, es decir, durante la recién surgida Primera República Siria, que no fue sino un Estado títere al servicio de las ambiciones coloniales francesas, tanto en el periodo de entreguerras, como en la Segund Guerra Mundial. Es importante mencionarlo, pues la partición de los estados árabes del Levante, incluído Líbano, así como la fragmentación de Palestina, según unas fronteras trazadas por las potencias europeas, significó el preludio de lo que serían los encarnizados combates de limpieza étnica a lo largo del siglo XX y lo que hemos observado en lo que va del XXI.
¿Por qué podemos afirmar con tal categoría el carácter de esa realidad?
A lo largo de la década de 1930, existieron diversos planes y promesas franco británicas, correspondientes a la consumación de la independencia de los pueblos que habían sido sometidos, en el llamado Medio Oriente, dentro de la gran red colonial, expoliada durante siglos.
El sionismo práctico, es decir, el que fue llevado a cabo por los pioneros paramilitares europeos de finales de siglo XIX en Palestina, comenzó como una amenaza potencialmente preocupante para los británicos, pues la aspiración colonial y unilateral de reclamar un “Estado -pretendidamente- Judío”, chocaba con los intereses también coloniales de la Corona, en clara competencia con otros protagonistas como Turquía y Francia.
Empero, Francia, como derrotada inmediata por las tropas nazis, a partir de 1941 desechó cualquier iniciativa de consumación para sus conquistas de ultramar.
Así, la conjunción de:
- La judeofobia europea, desatada con mayor auge, a lo largo del siglo XIX e instrumentalizada por el nazismo, entre las décadas de 1930 y 1940.
- La contradicción de intereses coloniales entre diversas potencias imperialistas, tras los resultados de las dos Guerras Mundiales. Pues finalmente, Francia y Estados Unidos vetaron el plan británico para un Estado Palestino, a diferencia de lo realizado con Siria, Líbano y otros.
Esto facilitó la erección del Estado colonial ocupante autodenominado Israel en los territorios palestinos, socavando la soberanía del pueblo originario, pero también, un trazado fronterizo más armónico entre los nuevos estados árabes, pues Jordania, así como Iraq, son consecuencia de la triangulación artificial sostenida por potencias extranjeras a costa de los derechos de dichos pueblos. Todo esto, en beneficio de los intereses estadounidenses, que encontraron en los paramilitares sionistas, una masa de marionetas invaluables para impedir la influencia del nacionalismo árabe que crecía con gran vehemencia desde Argelia y Egipto hasta Siria o Iraq.
Desde antes de 1948, con la colonización sionista en el Levante, la vida de los habitantes originarios de diversas naciones entre Asia y África, se vio drásticamente afectada, sólo comparada a las hambrunas y devastaciones provocadas, hacía al menos 700 años, respecto a lo que representaron las cruzadas.
Para 1978, es decir 30 años después de la Nakba, en un cuaderno de exhibición artística de solidaridad internacional con Palestina, Muna Saudi, -entonces integrante de la sección de artistas plásticos de la OLP- decía, “en esta exhibición se muestran los distintos tipos de vida cotidiana de los palestinos; mismos que el mundo se ha rehusado a ver durante mucho tiempo, tal como el mundo se rehusó a ver las condiciones de vida de quienes se encontraban al interior de campos de concentración como Auschwitz y fundamentalmente se negaron a ver las razones materiales y racistas por las cuales, unas comunidades en particular fueron víctimas de ese fenómeno, al menos desde mediados del siglo XIX”.
Si se tratase de la fotografía de un proceso histórico, la situación palestina sería el negativo que se revela hoy. Pues las mismas causas son las generadoras del genocidio y la limpieza étnica llevadas a cabo por el sionismo, desde hace más de 80 años; herramientas que se sofisticaron por el contenido ideológico otorgado, primero por el fascismo mussoliniano y luego por el nazismo alemán.
Aunque complejo, el contexto ayuda a conocer el desarrollo y los motivos de Karkutli, como ilustrador árabe, como narrador comunista y por lo tanto, como el agitador internacionalista que ha destacado hasta la fecha.
Si bien Karkutli nació en Siria, hasta su muerte en Alemania, se consideró palestino y Palestina fue el centro de su atención, misma que le sirvió de guía aglutinadora de otros movimientos revolucionarios en América Latina, Europa, el norte de África y el Levante asiático.
Karkutli estudió pintura en Egipto, España y Alemania. En Latinoamérica, estrechó vínculos con diversos movimientos guerrilleros, principalmente de Centroamérica, como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador. Además vivió en México, donde reconoció una parte preeminente en la inspiración de su obra, obtenida del muralismo, en particular del “Coronelazo”, brigadista, comunista y artista mexicano, David Alfaro Siqueiros.
Su mensaje es un vigoroso llamado a la bravura y la ofensiva, más allá de la resistencia. “El arte es fuerte porque sueña. Y la fuerza de nuestro arte es el sueño de la libertad”, decía.
En 1982, se le permitió presentar su exposición en un pequeño pueblo cerca de Fráncfort, pero también se le prohibió izar la bandera palestina. En 1986, la misma exposición en Recklinghausen fue denunciada como “terrorista”, y el propio Karkutli fue acusado de antisemitismo. A lo que contestó: “Mi pueblo ha soportado los bombardeos israelíes durante 40 años. Y aquí ni siquiera soportan la foto de un auténtico pueblo semita unos días”.
Bajo la ocupación israelí, nunca quiso pisar Jerusalén y su crítica a los Acuerdos de Oslo lo llevó a romper con la OLP en 1993, cuestión por la que nuevamente fue criticado, por propios y ajenos, tachándolo de dogmático y poco realista. Sin embargo, incluso desde mucho antes del 7 de octubre de 2023, la historia, por encima de los pragmáticos, le había dado la razón a Karkutli.
Terminó viviendo de la asistencia social, pues nunca deseó que sus obras fueran guardadas como mercancías, a pesar de la enorme popularidad que tuvo su trabajo por el mundo, razón por la que sus técnicas y contenido, estaban realizados con la única intención de circular para la agitación y la propaganda política, más allá de cualquier temporalidad y negando en rotundo, el intercambio mercantil en cualquiera de sus formas.
Este octubre de 2025, a casi 22 años de su muerte, rendimos un modesto homenaje a aquel que con tanta valentía y congruencia, aprendió a teñir los colores del mundo, para el mundo.
¡Viva el legado del poeta de la gráfica árabe, Burhan Karkutli