Tabla de contenidos
- Los niños en situación de amparo en Uruguay
- El discurso del sistema: UNICEF y la industria de la pobreza
- La realidad uruguaya: un Estado debilitado y una infancia fragmentada
- Los hogares de 24 horas: entre la resistencia y el abandono
- El negocio del “caranchaje” y el fracaso de las recetas extranjeras
- Conclusión: por una política del pueblo de protección a la infancia
Los niños en situación de amparo en Uruguay
La situación de los niños, niñas y adolescentes en situación de amparo en Uruguay no puede analizarse desde la superficialidad humanitaria de los organismos internacionales ni desde la retórica vacía de la “protección integral”. Debe entenderse en su raíz material: la contradicción entre el capital y el trabajo, la desigualdad estructural generada por la relación de producción capitalista y la consecuente descomposición social que produce pobreza, exclusión y ruptura de vínculos familiares.
El discurso del sistema: UNICEF y la industria de la pobreza
UNICEF y otras agencias del capital global reproducen un discurso “progresista” de los derechos del niño, pero funcional a la reproducción del orden burgués. Bajo la bandera de la “desinstitucionalización” o la “familia como entorno natural”, en realidad buscan instalar políticas de tercerización, recorte del Estado y privatización encubierta de la protección social. Su objetivo no es transformar las causas estructurales de la pobreza infantil, sino administrarla. Hacen campañas financieras, recaudan fondos, se cuelgan a la teta del estado, producen informes con lenguaje tecnocrático y perpetúan un modelo asistencialista que garantiza su propia existencia como intermediarios del sufrimiento ajeno. El capital simbólico y económico que obtienen de esta “gestión humanitaria” es parte del negocio global de la pobreza.
La realidad uruguaya: un Estado debilitado y una infancia fragmentada
En Uruguay, cerca de 3.000 niños y niñas están institucionalizados bajo medidas de amparo. La mayoría no están en hogares oficiales de INAU, sino en dispositivos privados conveniados, es decir, gestionados por ONGs o asociaciones civiles y religiosas que operan bajo la lógica de la externalización de servicios. Además de no garantizar óptimas condiciones ni para la población atendida, ni para los y las trabajadoras que desarrollan la tarea, aprobechandose muchas veces de los movimientos demográficos, sobre todo de américa central y de la vulneración social y económica de muchas inmigrantes, con salarios deprimidos, y jornadas super extensas inclusive de días con una paga híbrida en dinero y especies Lo que respecta a sector oficial, La precarización del trabajo de los funcionarios, la falta de presupuesto, la sobrecarga institucional y la carencia de políticas públicas y comunitarias sostenidas hacen que muchos niños entren y salgan de hogares como paquetes, sin una estrategia integral de restitución de derechos ni transformación de las condiciones de la vida de sus familias. Datos que si se pueden leer como alarmantes, pero datos que se comparan con cifras de otros paises de América del Sur, un continente ausente de protección para sus infancias y adolescencias, un continente donde paises legislan el trabajo infantil desde temprana edad, llegando a lugares legalizado desde los 8 años, comparados con paises donde las niñeces y las adolescencias, viven y transitan sus etapas de vida completas en la calle, datos comparados con paises donde las niñeces y las adolescencias son objetivo de trata de personas y el primer muro de contención del narcotráfico y organizaciones vinculadas al tráfico de armas. Es real que Uruguay tiene un número importante de niños, niñas y adolescentes en Protección 24 horas en relación con su población , 100% de ellos judicializados, es decir con las garantías judiciales que brinda este país. País que ha a pesar de ver crecer su protección hacia la niñez y adolescencia, por un lado crecen los nn/a que ingresan al amparo retirándose de sus situaciones de riesgo de manera preventiva, pero por otro lado no hay una correlación en el trabajo de reparar y fortalecer los núcleos donde se dieron las vulneraciones para trabajar en pos a la restitución del derecho a vivir en familia, de manera saludable; Es decir en dos canales paralelos pero no vistos de manera integral ni estructural.
El discurso oficial sobre “la vida en familia” se vuelve hipócrita cuando como estado no se garantiza empleo digno, vivienda, salud mental, educación y acompañamiento comunitario. La pobreza estructural es la principal causa del desamparo, no el desamor. Por eso, plantear la desinstitucionalización sin fortalecer la política pública, sin aumentar el presupuesto, sin ampliar la red de hogares y sin multiplicar equipos técnicos y proyectos socioeducativos en INAU, es una trampa ideológica. El discurso oficial sobre “la vida en familia” se vuelve hipócrita cuando nos olvidamos que los datos de SIPIAV muestran que la gran mayoría de las violencias que viven los niños, las niñas y los adolescentes es en sus núcleos familiares.
Los hogares de 24 horas: entre la resistencia y el abandono
Los hogares oficiales de protección de 24 horas de INAU y de las organizaciones conveniadas son hoy trincheras de resistencia, de trabajadores que sostienen la protección de la infancia con recursos mínimos y escaso reconocimiento político. Allí, lo que falta no son discursos rimbombantes sino presupuesto, personal y proyecto político, sobre todo, voluntad política para tender a la estatización de todos los servicios tercerizados.
Transformar la realidad de esas instituciones implica:
- Abrir más hogares, sobre todo, oficiales para descongestionar los existentes.
- Incorporar más educadores y técnicos que trabajen con las familias y las comunidades.
- Desarrollar propuestas socioeducativas y recreativas que no sean meros “entretenimientos” sino espacios de construcción de sujeto colectivo, crítico, integral y digno.
- Dinamizar el trabajo y la comunicación interinstitucional, contemplando a cada sujeto de derecho en su integralidad, en la sinergia con su entorno, y las necesidades de éste. En salud, vivienda, accesibilidad, en relación a las situaciones de inseguridad alimenticia, contemplando el impacto de la violencia basada en género y generaciones
- Reinsertar al INAU en el territorio como un actor de desarrollo social, no solo de control, sino como factor determinante en promover, proteger y restituir los derechos de los niños niñas y adolescentes
El negocio del “caranchaje” y el fracaso de las recetas extranjeras
El programa “Familia Amiga”, impuesto como receta importada, fracasó porque pretendió reemplazar política pública con voluntarismo privado. Las ONG que giran en torno a estos proyectos –“el caranchaje”, como lo llama el pueblo trabajador– son parte del mismo engranaje que busca lucrar con la vulnerabilidad social. Los uruguayos debemos recordar que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, conocido común e internacionalmente como Unicef es una agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con sede en Nueva York y asi como en setiembre de 1988 a través de la misma UNICEF nuestro pais firma un convenio, importando el modelo CAIF, ahora pretenden instalar el modelo barnahus. Plan CAIF que hoy pone en jake los CAPI.
La infancia no necesita beneficencia, sino justicia social y una verdadera revolución. El pueblo no necesita ONG, necesita un Estado fuerte donde la concepción de los trabajadores predomine, en las políticas universales y la planificación sobre las políticas sociales.
Conclusión: por una política del pueblo de protección a la infancia
La salida real al problema de la infancia en situación de amparo pasa por erradicar las condiciones materiales que generan el desamparo, es decir la brecha social que genera el capitalismo. Eso implica disputar el presupuesto desde una lógica de justicia social, no solo adherir sino militar la propuesta del impuesto del 1% al 1% más rico del Uruguay, sabiendo que no resuelve pero ayuda, e ir por la estatización de la atención hoy privatizada, en lo inmediato ingreso de RRHH, destercerizar servicios, apertura de nuevos centros oficiales y vincular la protección de la niñez con una estrategia de transformación social integral: trabajo, vivienda, salud, educación, salario y participación popular.
Mientras el capitalismo siga gobernando la vida, habrá niños sin hogar, Mientras el capitalismo siga desarrollando el negocio de la guerra, del trafico de armas y flagelando la vida con el narcotráfico seguirán habiendo niños huérfanos de padres vivos, seguirá las ONG con sede en Nueva York recaudando fondos “por ellos”. Solo la organización consciente de la clase obrera y un Estado al servicio del pueblo podrán garantizar que ningún niño vuelva a ser un número en una estadística ni un pretexto para el lucro ajeno.