En el puerto de Sidi Bou Saïd (Túnez), se produjo un ataque con un dron que impactó al buque principal de la Global Sumud Flotilla, denominado Family – embarcación que transportaba a activistas destacados como Greta Thunberg, Ada Colau y miembros del comité coordinador del movimiento.
La Global Sumud Flotilla es una iniciativa internacional compuesta por embarcaciones civiles que buscan romper el bloqueo impuesto por Israel sobre Gaza y denunciar el aislamiento forzado de más de dos millones de palestinos. Inspirada en experiencias previas de flotillas solidarias, su misión es llevar ayuda humanitaria, visibilizar la situación de la población gazatí y reafirmar el derecho del pueblo palestino a la autodeterminación. El nombre Sumud significa “perseverancia” en árabe, y simboliza la resistencia cotidiana frente a la ocupación y al cerco militar. El destino de la flotilla es el puerto de Gaza, convertido en un símbolo de clausura y resistencia en el Mediterráneo oriental.
Según las primeras informaciones, el dron descargó una bomba sobre la cubierta del Family, generando una explosión que provocó un incendio rápidamente sofocado. Todos los ocupantes resultaron ilesos.
La relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, quien se encontraba en el lugar, calificó el episodio como un “ataque” y enfatizó la urgente necesidad de protección para las embarcaciones que aún esperan zarpar hacia Gaza.
Publicó también un video:
Breaking news;
— Francesca Albanese, UN Special Rapporteur oPt (@FranceskAlbs) September 8, 2025
Here is the security camera footage from the Family vessel of the Sumud Flotilla, stationing just outside Tunis port. So:
1. Sound of something that the crew identified as a drone.
2. Crews sounds the alarm and calls for help.
3. Explosion.
Draw your conclusions. pic.twitter.com/HmkFG7yaEt
La organización de la flotilla denunció que “actos de agresión dirigidos a intimidar y desviar nuestra misión no nos disuadirán”, y ratificó su propósito pacífico de romper el cerco israelí y solidarizarse con el pueblo palestino.
El ataque al Family es un aldabonazo. Requiere una respuesta política firme, no de buenos deseos, sino de solidaridad activa: presión sobre organismos internacionales, protección jurídica y logística a las tripulaciones, y un llamamiento a la ruptura de relaciones de los gobiernos con Israel.
La flotilla continúa en pie. La represión no desmoraliza: refuerza la convicción de que la solidaridad internacional no es un adorno, sino arma prodigiosa.