Tabla de contenidos
- LA ACCIÓN POLÍTICA PERMANENTE
- UNA TAREA REVOLUCIONARIA: LLEVAR EL PUEBLO AL PODER
- COMITÉS DE BASE Y PARTIDOS: ACCIÓN INTEGRADA
- 28 DE NOVIEMBRE, UN PASO HISTÓRICO
- LA CRISIS SE AGUDIZA
- INDEFINICIÓN ELECTORAL
- SIGUEN LOS ATAQUES CONTRA EL F.A.
- EL CONGRESO: UN ENCUENTRO DE COMPAÑEROS DEL FRENTE
- SOMOS UNA EXPRESIÓN DINÁMICA
- EL ROL DEL COMITÉ DE BASE
- LA LUCHA QUE ENFRENTAMOS
- UNIDAD Y AUTOCRÍTICA
- ¡¡SI SOMOS AUTÉNTICOS MILITANTES REVOLUCIONARIOS VENCEREMOS!!
Compañeras y compañeros militantes:
Estoy seguro de expresar el sentimiento unánime de todos nosotros al significar la alegría que nos proporciona este reencuentro con buena parte de nuestra militancia. Reencuentro material y estimulado por una tarea concreta, cual es la de llevar adelante las metas previstas para este Congreso, pero que no hace nada más que consolidar esa comunión espiritual que es propia de nuestro Frente Amplio. Que aúna a todos y a cada uno de nosotros, a todos y cada uno de nuestros militantes y que lo hace partícipe de una gran familia de combatientes.
Sea nuestra primera expresión, nuestro cálido, fraternal, militante, combativo saludo a nuestras bases, a nuestras bases militantes, combativas y fraternales. El saludo de nuestro Plenario Nacional, autoridad máxima de nuestro Frente.
LA ACCIÓN POLÍTICA PERMANENTE
Ha pasado el 28 de noviembre y, como no podía ser de otra manera, aquí estamos dispuestos a continuar la marcha. El camino que tenemos por delante es largo, y no cubierto de flores precisamente. Pero es nuestro camino. Y si bien no podemos detenernos, porque nuestro estilo y nuestra vocación es la acción permanente, sí debemos recapacitar sobre la primera etapa cumplida. Recapacitación, análisis, autocrítica, que son fundamentales para superar posibles deficiencias, hacer un reconocimiento de aciertos y de virtudes; y en especial, para delinear lo más correcta y concretamente posible, cuáles deben ser los pasos de nuestro Frente Amplio en las instancias venideras.
No voy a repetir ante ustedes los conceptos incluidos en el documento elaborado por nuestro Plenario Nacional, y que les fuera entregado antes de esta reunión. Pero sí encuentro necesario insistir en algunos aspectos fundamentales. En cada etapa, en cada paso de nuestro camino, cada vez que hacemos un alto transitorio, debemos mirar hacia atrás para ver qué es lo que hemos hecho y volcar enseguida la mirada hacia adelante para ver qué es lo que tenemos que hacer. Pero también es cierto que en cada recodo del camino debemos recapacitar sobre lo que somos, debemos repetirnos el porqué, el cómo y el para qué de nuestro Frente Amplio. Y eso como afirmación de nuestro punto de partida, para mirar otra vez, repito, enseguida hacia adelante, hacia lo que tenemos que hacer para recorrer nuestro camino.
Se formó nuestro Frente Amplio (ustedes bien lo recuerdan) una hermosa y lluviosa mañana de un 5 de febrero. Y nos definimos en ese momento como una coalición política destinada a la acción política permanente, trascendente. Nos definimos, por sobre todas las cosas, como una fuerza de unidad, de la unidad del pueblo oriental buscando su destino y decidido a trazar los caminos hacia ese horizonte que él mismo se marcaba.
Basamos esa unidad en la Declaración Constitutiva del 5 de febrero, pero, por sobre todas las cosas, en las Bases programáticas que nosotros mismos, naturalmente, calificamos y definimos como las Bases programáticas de la unidad.
Reconocimos, y lo dijimos muchas veces, que esa unidad no había surgido por sí misma. Que no era producto del acuerdo de dirigencias políticas. Que esa unidad reconocía un largo, penoso, a veces trágico camino, cimentado y realizado a través de las luchas estudiantiles, a través de las luchas gremiales, a través de las movilizaciones populares en defensa de las libertades conculcadas en nuestro país.
Dijimos también que el paso constitutivo de nuestro Frente, reconocía toda una serie de antecedentes: el llamamiento del 7 de octubre; los hechos políticos que acaecieron durante los primeros días de diciembre del año pasado; el desprendimiento de los viejos lemas tradicionales de aquellas fuerzas que, habiendo pertenecido a ellas, se sentían por sobre todas las cosas pertenecientes al pueblo del país y estaban decididas a apartarse de esos lemas para constituir una nueva fuerza política.
UNA TAREA REVOLUCIONARIA: LLEVAR EL PUEBLO AL PODER
Hoy, al término de la primera etapa cumplida, nuestro Frente Amplio reafirma su carácter fundamental. Reafirma que está constituido para la acción política permanente en todos los campos del accionar político. Y reafirma, que su nacimiento, su razón de ser, las posibilidades de cumplir con las metas que se ha marcado, está por sobre todas las cosas en la unidad que ha pregonado desde el primer momento. En la unidad que nos llevó, desde aquel glorioso 26 de marzo, a tomar como un grito de nuestro Frente lo que era una verdad que todos sentíamos: ¡que un pueblo unido jamás será vencido!
Porque, compañeros, la razón de ser, el porqué y el para qué de nuestro Frente Amplio, está en realizar una tarea histórica, fundamental; cumplir el proceso revolucionario en nuestro país. En transformar las viejas estructuras económicas, políticas y sociales de nuestro país hoy caducas, y crear las nuevas que corresponden a la instancia que nuestro pueblo debe vivir, y es sí, un verdadero, un auténtico proceso revolucionario, porque lo que nuestro Frente se propone es no sólo el cambio profundo de las estructuras, sino la sustitución de las clases en el poder. Desplazar del poder a la oligarquía y llevar al pueblo a gobernar.
Razón de ser, por un lado, que sólo podrá agotarse cuando alcancemos esa meta que nos fijamos. Y junto con eso, afianzar las posibilidades reales de cumplir con esa tarea. La movilización y organización de nuestro pueblo oriental; porque únicamente con un pueblo conscientizado, unido y organizado, es que haremos una revolución trascendente.
COMITÉS DE BASE Y PARTIDOS: ACCIÓN INTEGRADA
Desde que nuestro Frente se creó, se hicieron notorias sus características distintivas y fundamentales. Desde el punto de vista de las organizaciones que comprendía, surgieron dos que han sido, repito, lo distintivo y característico de nuestro Frente: coalición de fuerzas políticas organizadas por un lado; y encuentro, unidad, solidaridad de las masas populares en sus Comités de Base.
Los Comités de Base, lo repetimos muchas veces, fueron un producto fundamental de este proceso histórico que vivía nuestro país, y fueron un producto natural, auténtico, espontáneo. Los Comités de Base incluso surgieron antes que la formalización institucional de nuestro Frente. Surgieron primero como Comités de apoyo a aquello que era una idea; se transformaron después en Comités de Base, de lo que ya era una realidad.
Dos elementos —partidos y grupos políticos y Comités de Base—, que son al mismo tiempo un conjunto, que son complementarios, que son integrados, que constituyen e integran armónicamente nuestro Frente. Nuestro Frente no podía ser lo que es, no hubiera sido el Frente y no será el Frente, si no entiende en todo momento que su razón de ser está en la integración, en la compenetración, en el trabajo conjunto de los partidos políticos que lo integran y de los Comités de Base.
28 DE NOVIEMBRE, UN PASO HISTÓRICO
Cumplimos, decimos, una etapa de nuestro proceso. Corresponde hacer el balance y el estudio crítico de esa primera etapa realizadora. Somos, y no podría ser de otra manera, tenemos que serlo, profundamente maduros, profundamente conscientes, profundamente honestos en la valoración de los hechos. Frente al acto electoral y frente a sus resultancias, sí decimos, porque es cierto, que creíamos que íbamos a obtener resultados superiores. Pero luego de pasado lo que pudo ser una primera frustración momentánea de la madrugada del 29, la conceptuación real, histórica de lo que era nuestro Frente en ese día y de lo que había logrado, nos hizo decir a todos —lo repetimos estos días pasados en algunos Comités de Base que visitamos— sí, quisimos dar pasos de siete leguas. No los dimos, compañeros. ¡Pero, qué tremendo paso histórico ha dado nuestro Frente!
No somos niños, no es que intentemos, unos a otros, ofrecernos caramelos para intentar apagar lo que puede ser una desilusión. ¡Pero qué tremenda fuerza es nuestro Frente Amplio! ¡Qué tremendo paso el haber consolidado más de 300.000 conciencias ciudadanas que no son toda la expresión de nuestra militancia, porque en esa instancia no contaron las decenas de miles, más del centenar de miles de la fuerza potencial que asegura nuestro futuro, esa nuestra juventud, de los 14 a los 18 años!
Esa es nuestra fuerza, pero esa es la realidad. La única fuerza política coherente y con destino que hay en nuestro país y que ha logrado una fuerte representación parlamentaria que será también una de las fundamentales herramientas de lucha de nuestro pueblo en las instancias venideras.
El informe de nuestro Plenario sintetiza y valora el necesario análisis crítico, los aciertos y los errores que podamos haber cometido. No quiero insistir sobre ello, pero quisiera sí y ahora, enmarcar precisamente este Congreso en las circunstancias particulares en que nos encontramos. Y yo quisiera marcar algunos aspectos fundamentales.
LA CRISIS SE AGUDIZA
Primero, que este Congreso responde a una necesidad manifiesta del pueblo frenteamplista, ya establecida antes incluso del acto electoral y señalado como un encuentro que íbamos a realizar de cualquier manera, con prescindencia del resultado electoral; como una necesidad de nuestro Frente de reunirnos después de esta primera etapa, cualquiera fuera el resultado de la misma. Esta reunión nos encuentra en una coyuntura económica de nuestro país, que debemos señalar. Muchas veces, a lo largo de nuestra campaña, el Frente Amplio lo repitió, por cada uno de sus voceros, no actuando de augures, sino examinando la situación que se presentaba. Señalamos muchas veces que las dos banderas que había levantado el régimen —de estabilidad monetaria por un lado, y de contención de la inflación por otra— eran falsas y demagógicas banderas. Que estaban simplemente contenidas por razones político-electorales, y que tendrían su total despegue y el total corte de amarras una vez sucedido el acto electoral.
Los hechos últimos han dado como no podía ser de otra manera la razón a nuestros dichos. Una devaluación disfrazada que ha llevado al dólar al valor que debía tener en el mercado, duplicando largamente las cifras a las que se había atenido tramposamente el régimen como bandera de estabilidad; y una toma de impulso de la espiral inflacionaria, que alcanza otra vez índices de tipo alarmante. Fíjense, compañeros; en los últimos cinco años nuestra deuda externa pasó de 480 millones de dólares a algo más de 800 en el momento actual. Consecuencia si en aquel momento, al comienzo del desgraciado año 68, las medidas que se adoptaron, impulsadas por el imperio y el Fondo Monetario Internacional, fueron así, cuánto más atado está nuestro país, cuánto más atado, cuanto más sujeto a las imposiciones de afuera, cuánto mayor es la deuda que tiene.
Y si miramos la curva del proceso inflacionario y vemos que en estos últimos tres meses el costo de la vida está subiendo a razón de un cinco por ciento mensual y que este proceso no puede detenerse, sabemos a ciencia cierta que el desequilibrio entre precios y salarios se va a presentar agudamente, críticamente, en los primeros meses del año que viene. Que ya no será esperar el invierno para que aparezcan los signos de inquietud social, consecuencia de este fenómeno. Que marzo o abril estarán pautando un desequilibrio inaguantable entre el poder adquisitivo de los salarios y el costo real de la vida.
INDEFINICIÓN ELECTORAL
En ese ambiente, en esa perspectiva económica de profundo endeudamiento, de cada vez mayor entrega al imperialismo, de cada vez mayor sujeción a los dictados del imperialismo por un lado y de crecimiento de los factores económicos en lo interno, con la movilidad económica que ello supone; en esos umbrales es que se realiza nuestro Congreso.
Y en una situación política pautada —en cuanto a lo que tiene que ver con los resultados electorales— todavía por un signo de indeterminación: no se sabe cuál será el lema ganador, cualquiera de los dos puede serlo a estas alturas— y ante esa indeterminación nuestro Frente es muy claro. Lo dijimos el 26 de marzo y lo repetimos hoy: la línea divisoria corre entre la oligarquía y el pueblo. Ninguno de los dos lemas tradicionales, cualquiera sea el que acceda al poder, logrará resolver los problemas de nuestra Patria y de nuestro pueblo. Porque los dos, finalmente, son expresión de la oligarquía.
No obstante ello, reconocemos que puedan haber diferencias de procedimiento en lo inmediato, marcadas sin lugar a dudas por la continuación y agudización de la política económica y social actual, sobre todo en lo que tiene que ver con la aplicación de métodos represivos, que ha caracterizado al gobierno de Pacheco, y que van a caracterizar sin lugar a dudas al posible gobierno de Bordaberry, que ya ha tenido expresiones muy claras al respecto.
La posibilidad del lema del Partido Nacional, repito, no nos engaña. Es también una expresión de la oligarquía. Pero sus métodos, en lo inmediato, por su propia campaña electoral, por las razones que en función de demagogias electorales o no, debió de explicitar, podrían ser distintos.
SIGUEN LOS ATAQUES CONTRA EL F.A.
En ese clima de indeterminación es que nos movemos. Pero en este aspecto político debemos señalar, un aspecto fundamental y una razón fundamental. Y es que en el campo político se señala, por sobre todas las cosas, la continuidad y la agudización de los ataques contra nuestro Frente Amplio. Ataques y enfrentamientos ya preparados desde el sábado anterior a las elecciones, concretados en los “festejos” del 29 de noviembre; continuados por los ataques a nuestros Comités de Base y a nuestras organizaciones políticas, y signados por dos hechos políticos de los últimos días, el decreto liberticida con respecto a las publicaciones que se refieran de una forma u otra a “la violencia” y “la sedición”. Decreto que caracteriza a un régimen; decreto de una amplitud desconocida, que permite cualquier tipo de cosas, contra cualquier tipo de impresión, de opinión, de obras, de conferencias. Un ataque dirigido sin lugar a dudas contra nuestro Frente Amplio.
Pero además los hechos de los últimos días y de ayer particularmente. Toda una canallesca, sucia campaña dirigida contra los dirigentes del Frente, dirigida contra el Frente en su conjunto, orquestando toda una trama señalada desde el exterior, organizada desde adentro, que no obstante ser nada más que burdas falacias, significa la aplicación de criterios de propaganda fascista en el más burdo estilo. Es la figura de Goebbels la que está presente en nuestro país dictando estas campañas. Es otra vez el fascismo que lo hemos visto aparecer desde tiempo atrás, en la aplicación de métodos que jamás pensamos que pudieran tener cabida en nuestro país: en el aliento, la formación, el apoyo y la operación de esas bandas parapoliciales, expresión típica del fascismo.
Todo apoyado y sustentado en una campaña política previa a las elecciones, destinada a confundir a la opinión pública.
Cabe preguntarse entonces cuál es la razón de esta continuidad de una campaña política más allá del proceso eleccionario y que marca una cosa distinta, absolutamente distinta de lo que ha sido el accionar político en nuestro país.
La razón es muy simple, compañeros. No somos sólo nosotros los que decimos que nuestro Frente Amplio es la fuerza política consistente, la fuerza política que tiene trascendencia histórica y la única que tiene futuro. Es también la oligarquía la que lo sabe y la que ha tomado conciencia de ello. Es también la oligarquía que, no obstante decir que nuestro Frente ha sido una coalición electoral, sabe y siente que es una fuerza política y por eso continúa sus ataques.
Por eso, (y de esto tenemos que tener clara conciencia) dos líneas fundamentales de ataques quedan perfectamente señaladas después del 28 de noviembre: un intento de desprestigio, de difamación, con la pretensión de aislarnos de las masas populares; y a través de la insistencia en que somos una simple coalición electoral y de intentar fomentar y crear disensiones entre nuestras fuerzas, el intento de romper nuestra unidad.
Frente a eso, muy claros tenemos que ser nosotros. Porque precisamente el ataque está dirigido sobre dos de nuestras bases fundamentales; nuestra necesidad y realidad de ser un movimiento de masas y nuestra necesidad y realidad de ser, por sobre todas las cosas, una fuerza unitaria y orgánica.
Frente a eso, compañeros, una firme posición, una elemental y primaria posición de nuestro Frente la búsqueda cada día más necesaria de nuestro contacto con las masas populares a las que todavía no hemos llegado. Y por sobre todas las cosas, el fortalecimiento y el mantenimiento de la unidad, que es la que nos hace fuertes.
EL CONGRESO: UN ENCUENTRO DE COMPAÑEROS DEL FRENTE
Quisiera decirles dos palabras sobre este Congreso. De su realización, de su organización, quizás, a alguno de los compañeros de las bases pueda resultar el que no alcanzara a ser lo que nosotros entendemos comúnmente como un Congreso. Pero debemos tener en cuenta una cosa: dado el volumen y extensión de nuestra fuerza, un Congreso exige tiempo de preparación, un tiempo que no puede ser valorado en menos de tres meses. Hay una serie de circunstancias de tipo físico, que exigen un planteamiento adecuado y un trabajo largo en el tiempo. No lo hemos dispuesto, porque queríamos hacerlo ahora, inmediatamente después del proceso electoral. Ya tendremos tiempo hacia adelante de planificar otras etapas.
Por eso señalamos, que más que un Congreso formal, esto es por sobre todas las cosas, un encuentro de compañeros. Porque así fue previsto desde que se lanzó la idea. Porque así, con ese criterio, fue resuelto antes del acto eleccionario por nuestra Mesa Ejecutiva y por el Plenario, e inmediatamente después, el propio 29 de noviembre, cuando fijamos fecha precisa. Dijimos que lo fundamental que pretendíamos a través de este Encuentro, era cimentar en los hechos nuestra unidad combativa y nuestra solidaridad militante.
Queríamos como elemento previo, antes de tomar otro tipo de decisiones, para mejor conocer la realidad, intercambiar experiencias, sentíamos la necesidad de que nuestros compañeros militantes de Malvín o de Buceo, contactaran y tomaran conciencia de las diferentes formas de operar y de las distintas experiencias, con los compañeros del Cerro o de Maroñas, pero más todavía con los compañeros del Interior del país; con las experiencias vividas, sea en Juan Lacaze, sea en Minas de Corrales, sea en cualquiera de los Comités de Base de nuestros pueblos del Interior.
Ese intercambio de ideas, ese trasvasar de experiencias de cada uno, era lo que pretendíamos como forma fundamental: primero para conocernos entre nosotros y para conocer cuáles han sido los problemas de cada uno de nuestros compañeros. Y después y fundamentalmente, para enriquecer nuestro bagaje revolucionario, en la experiencia vivida en estos últimos diez meses.
Y queríamos también, y fundamentalmente, escuchar cuáles eran las ideas de nuestras bases con respecto a cómo enfrentar el futuro; con respecto al papel que estos Comités debían desempeñar en el futuro de nuestro Frente. Porque queríamos escuchar incluso, en una etapa que, caracterizando al dinamismo de nuestra fuerza, requiere una reorganización de las fuerzas, qué es lo que las propias bases y los Comités pensaban de su inserción en la orgánica del Frente y de su mejor y mayor participación en la conducción de nuestro Frente.
SOMOS UNA EXPRESIÓN DINÁMICA
Esas eran las finalidades fundamentales que podíamos perseguir a menos de veinte días del 28 de noviembre. Afirmación de una unidad, afirmación física de la solidaridad entre nosotros, intercambio de experiencias, formulación sana y abierta de lo que nuestras bases piensan con respecto a su accionar, a su futuro, a su participación y a su integración. Porque somos y debemos ser, para cumplir la función que nosotros mismos nos hemos marcado, una expresión dinámica y tuvimos como ninguna otra fuerza un potencial de afirmación de la amplia participación popular en la formulación y conducción de la política que nuestro Frente, que el país entero debe seguir en el futuro.
A este respecto, compañeros, y sobre esto es que, a riesgo de limitar el tiempo para escuchar a nuestras bases, quisiera un poco extenderme con detención. Una de las características fundamentales que diferencian al Frente de los viejos lemas tradicionales, es la movilización popular de que es capaz; hay en nuestro Frente, una menor diferencia entre su militancia y su electorado. En realidad, todos o casi todos nuestros electores, son militantes de nuestro Frente. Los viejos lemas en cambio, tienen un electorado mucho mayor que su escasa militancia, y más si consideramos que la militancia en los dos viejos lemas tradicionales, forma parte en gran medida de la vasta constelación de intereses creados a través de aparatos políticos que todavía se mantienen.
El statu-quo, la inmovilidad socio-económica, cuenta en su favor con la inercia, con la costumbre. No necesitan esos viejos lemas tradicionales una movilización intensa, pero tampoco la quieren, pues nada peor para la inmovilización que ellos pretenden, que movilizar al pueblo. Eso los pondría en peligro: prefieren la movilización de la represión y de las bandas fascistas.
El Frente, en cambio, como una fuerza real que pretende cambios profundos, necesita por el contrario la mayor capacidad de movilización popular. El Frente es lo dinámico en nuestro país, mientras los viejos lemas son lo estático. No hay dinamismo real en la sociedad, sin movilización y participación popular. Eso es lo que hemos hecho y lo que seguiremos haciendo hacia adelante. Eso nos demanda también a todos, la aplicación de las mayores energías. Tenemos que remontar, que vencer todos los conformismos, todas las inercias.
Los viejos lemas corren en la bajada de esos mismos conformismos y por eso les es más fácil, pero a la vez los inhabilita para el futuro, los condena por esa misma inercia que los hace defensores de la misma, y ello conduce justamente a la peor crisis que vive nuestro país.
Todos los poderes de la propaganda, con que cuentan, están al servicio de esta parálisis que pretenden de la situación actual. Toda la calumnia y la infamia que se vierte contra nosotros, es por sobre todas las cosas el ataque a la movilización popular que es el Frente en sí mismo. La oligarquía odia a la movilización popular, a la movilización que implica la verdadera participación de las bases en el quehacer político, pues sabe que esa movilización es el cimiento del camino de su muerte. Y los Comités de Base, son la expresión de esa movilización popular. Son la movilización popular común del Frente Amplio, de los partidos que integran a nuestro Frente Amplio. Por eso es necesario incluir con claridad a nuestros Comités de Base en la dinámica del Frente.
EL ROL DEL COMITÉ DE BASE
Allí pueden haber no digo que hayan, pero pueden haber, dos caminos distintos y dos caminos igualmente erróneos. Y como tenemos que ser muy francos entre nosotros y muy honestos entre nosotros, tenemos que adelantarnos a plantear los problemas antes de que esos problemas se presenten.
Un error tremendo sería minimizar a los Comités de Base, sin percibir que esos Comités de Base son la dinámica común del Frente, y que sin ellos —o con ellos contraídos—, iríamos a una mera yuxtaposición de partidos, sin comunicación efectiva entre sí.
Pero el otro error, en el lado opuesto, es el llevar al máximo el rol de los Comités de Base: es la creencia de que los Comités de Base son todo el Frente Amplio, y confundir así el Frente Amplio con un partido único, y no la convergencia, el acuerdo, la colaboración de varios partidos. Este también sería un error que podría destruir a nuestro Frente por el lado opuesto, pues no toma en consideración la importancia y el rol decisivos que han tenido y que tienen en el nacimiento, en la composición y en la dinámica de nuestro Frente, la coalición de los partidos participantes.
Entre estos dos errores opuestos, nosotros debemos encontrar la línea más precisa, la línea adecuada, la que sepa aunar esta doble característica de nuestro Frente Amplio, que está simultáneamente en los dos términos que planteábamos: la existencia y realidad de los partidos participantes y la existencia y realidad de nuestros Comités de Base.
Un elemento requiere al otro, y el uno no lo es, ni lo sería, sin el otro. Y esto lo debemos tener presente de modo muy claro, con el marco en que debemos discutir y promover las nuevas formas organizativas y participativas de los Comités de Base del Frente Amplio.
LA LUCHA QUE ENFRENTAMOS
Pero hay otro elemento que a mi criterio es muy importante y ya lo dije anteriormente, y que se refiere al alcance y características de la lucha en el momento actual. Una fue hasta el momento, la organización y la participación en la campaña electoral. De alguna forma, era una tarea mucho más fácil que la que ahora enfrentamos. Había una meta próxima muy concreta y muy precisa: el acto electoral, las elecciones mismas, y ello nos permitía una concentración, una convergencia de los esfuerzos. El objetivo estaba ahí cerca, casi encima, al alcance de las manos, lo hemos dicho muchas veces. Y ahora no es así. La alternativa de la toma del gobierno y de la toma del poder no tiene las características anteriores al proceso eleccionario. La marcha que nos espera a todos, es más larga, más sacrificada y más compleja. No tenemos enfrente una gran batalla como el acto electoral, sino una suma de batallas, un largo batallar múltiple, aparentemente disperso y de menor importancia. Día a día, minuto a minuto, ¡van a estar en juego las libertades del pueblo, la conscientización del pueblo, la vida del pueblo, el destino mismo del pueblo oriental!
Nuestro Frente Amplio y todos y cada uno de nosotros entramos ahora en una verdadera hora de prueba, prueba de perseverancia y prueba de unidad militante. De ello vamos a conversar fundamentalmente en el día de mañana. Quisiera decir con ustedes conceptos que considero para mí muy importantes.
Nuestro Frente Amplio nació bajo el signo de la unidad popular y en esa unidad popular se funda este Congreso. Y ese es el origen y es una de las metas del Frente: extender al máximo la unidad popular. Nuestra unidad es dinámica y debe alcanzar allí donde todavía no hemos llegado. No hemos alcanzado, ciertamente, a todas las capas del pueblo oriental. ¡Y debemos alcanzarlas! Debemos coincidir con el conjunto del pueblo oriental y ésta es una tarea fundamental, esencial. Si es que somos, como decimos, un movimiento de masas.
Es un hecho que el Frente no es la mayoría del país, pero también es un hecho que debemos llegar a serlo. La mayor parte del pueblo uruguayo no comprende todavía a nuestro Frente Amplio. ¿Por qué ha sido eso? ¿Qué es lo que obstaculiza el lograr ese objetivo? ¿Qué hemos logrado y qué nos falta lograr? ¿Por qué caminos? ¿Hemos hecho todo lo adecuado? ¿Hemos cometido errores de apreciación importantes? ¿Tenemos bien claro los elementos básicos de la realidad nacional y de su entrelazamiento mutuo?
Las preguntas son muchas, pero pueden reunirse en dos categorías fundamentales: por un lado, las referidas a cómo actúa la oligarquía, a la eficacia de sus medios y sus recursos, a las razones de su incidencia en el pueblo, y por el otro lado las referidas específicamente a nuestro Frente Amplio, a la eficacia de nuestros medios y de nuestros recursos, a las razones de su influencia en el pueblo.
Y también, por supuesto, las razones que limitan y que limitaron la influencia, no sólo por la acción del enemigo, sino por los errores de apreciación que hayamos cometido. Las dos series de preguntas deben de estar ambas presentes, es bueno tener presente al enemigo, pero también nos parece que es peligroso hacer hincapié en el enemigo, e incurrir en el error de ocultar nuestras propias insuficiencias. ¡Aquí no queremos chivos emisarios! Queremos ver la realidad con espíritu de verdad y de realidad.
UNIDAD Y AUTOCRÍTICA
La unidad de nuestro Frente Amplio es tarea de todos los días, es una tarea difícil realizarla. Exige discreción, buen tino, comprensión mutua. Somos una unidad viviente y por eso la unidad se puede perder a cada paso. La unidad nos es un bien precioso e indispensable. Una conquista renovada sin cesar. La unidad implica confianza mutua, implica lealtad mutua.
Pero a la vez, compañeros, no queremos una unidad muerta, que se complazca en mantener su fachada, o que se agote reclamándose a sí misma. La del Frente Amplio, no es una unidad silenciosa, una autosatisfacción, un no encontrarnos fallas entre nosotros y no adormecernos con el pretexto de no poner en riesgo la unidad.
No es ésta la unidad del Frente y no es esa unidad que queremos. La nuestra es una unidad crítica, que sepa discernir con claridad, todas nuestras insuficiencias, que no las evita, que no las escamotea, porque si nos regodeamos con la sola apología de nuestra unidad, poco o nada avanzaremos, poco de bueno brindaremos al país, sino la mera repetición de que somos unidad.
Unidad de diálogo es el Frente, y por ser de diálogo es crítica. Se entiende compañeros, una crítica leal, una crítica confiada, y una crítica que apunte a fortificar el despliegue del Frente Amplio en el pueblo oriental.
Y ese es el supuesto fundamental de este nuestro encuentro, de este nuestro Congreso. La mayor libertad de crítica al servicio del fortalecimiento del Frente Amplio. Quiero que comprendan ustedes la enorme responsabilidad que tienen; la de afianzar la unidad y la de ejercer la crítica. Son dos responsabilidades que forman una sola, pero que demuestra lo delicada que debe ser nuestra participación; ¡no faltar ni a la verdad ni al espíritu de unidad! Ignorar cualquiera de las dos sería abocarnos a un fracaso, ¡sería no cumplir con nuestra misión!
No es éste, como todos apreciamos, un camino fácil. La crítica implica ciertas disidencias, ciertas divergencias, ciertas tácticas distintas. Pueden hacerse incluso ásperas en algún momento. Y de pronto pudiera ello resultar inevitable. Por eso me permito insistir en nuestro doble deber. Aquí se trata de apreciar la realidad, con un espíritu cordial de quienes participan en una misma tarea. Serán disidencias entre compañeros, con el deber de lealtad y de verdad que hay entre compañeros.
Este es el supuesto básico del Congreso, y este es el supuesto básico de su unidad y el de su capacidad de autocrítica. Hoy más que nunca estamos, la dirigencia del Frente aquí, para escuchar y para aprender de ustedes, para aprender, una vez más de vuestro espíritu solidario y de vuestra capacidad crítica.
Ha llegado el momento de abrir el Congreso. Cinco frases, antes de ello:
¡¡SI SOMOS AUTÉNTICOS MILITANTES REVOLUCIONARIOS VENCEREMOS!!
- Si tenemos la madurez, el Frente Amplio y todos y cada uno de sus integrantes, si tenemos la madurez que exigen estos tiempos revolucionarios, ¡venceremos!
- Si entendemos profundamente el sentido, el valor, la necesidad de la unidad y la cimentamos, ¡venceremos, compañeros!
- Si somos la realidad de nuestro Frente, de coalición política, de grupos y partidos políticos y de masas organizadas en nuestros Comités de Base, que sólo pueden actuar integrados como un conjunto, ¡venceremos, compañeros!
- Si en cada recodo del camino, sabemos, esto es lo que importa, que nuestra misión es histórica y trascendente, y es realizar la segunda y definitiva etapa de la emancipación nacional, ¡venceremos, compañeros!
- Si somos por fin auténticos, honestos, entregados militantes revolucionarios, ¡venceremos, compañeros!
Compañeros: con profunda alegría, sabiendo el inmenso honor que esto significa para mí, en nombre del Plenario Nacional, declaro abierto este primer Congreso de nuestros Comités de Base.