Las elecciones presidenciales de Brasil dejaron una primera vuelta extremadamente ajustada. Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, unos 56,1 millones, mientras Lula alcanzó el 45,16%, cerca de 53,9 millones. La diferencia fue de poco más de 2,2 millones de votos y ambos disputarán el balotaje del 25 de octubre. El dato que atraviesa la elección es además la abstención: más de 33 millones de brasileños no concurrieron a votar, el 21,07% del electorado, la cifra más alta desde 1998.
El resultado muestra una correlación de fuerzas estrecha y territorialmente diferenciada. Flávio consiguió una ventaja decisiva en el Sur y el Sudeste, mientras Lula mantuvo una amplia superioridad en el Nordeste; en el Congreso, además, el Partido Liberal fortaleció considerablemente su representación. De cara al 25 de octubre, la disputa queda abierta y será determinante la capacidad de ambos bloques para incorporar los votos de las candidaturas eliminadas y movilizar a quienes no participaron en la primera vuelta.
Revisemos algunos logros de Lula
Entre 2003 y 2010, los dos primeros gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva combinaron crecimiento económico, reducción de la pobreza y expansión del empleo formal. Brasil pasó de 12,4% de desempleo en 2003 a 6,7% en 2010, mientras se crearon casi 14 millones de puestos de trabajo formales. El salario mínimo real aumentó cerca de 50% y Bolsa Família llegó a 12,7 millones de familias. La pobreza cayó de 39,4% en 2003 a 25,3% en 2008, y el Gini pasó de alrededor de 0,59 a 0,54. Las reservas internacionales crecieron de 49.300 a 288.600 millones de dólares.
En su tercer gobierno, iniciado en 2023, Lula volvió a reducir el desempleo y la pobreza. La desocupación cayó de 9,3% en el segundo trimestre de 2022 a 5,4% en el segundo trimestre de 2026. El salario mínimo real aumentó 12,7% y los ingresos laborales reales promedio crecieron 13%. Entre 2022 y 2024, la pobreza pasó de 31,6% a 23,1%, unos 8,6 millones de personas menos, mientras la pobreza extrema bajó de 5,9% a 3,5%. En 2025, Brasil salió nuevamente del Mapa del Hambre de la FAO. Y entre marzo de 2023 y abril de 2026, 5,1 millones de familias dejaron Bolsa Família por haber aumentado sus ingresos.
Y también pongamos en contraste la pésima gestión de Bolsonaro (padre)
Entre 2019 y 2022, el gobierno de Jair Bolsonaro estuvo atravesado por el aumento de la pobreza, la pandemia y el deterioro ambiental. En 2021, 62,5 millones de brasileños, el 29,4% de la población, estaban bajo la línea de pobreza y 17,9 millones, el 8,4%, en extrema pobreza, mientras el ingreso per cápita cayó a R$1.353 y el Gini llegó a 0,544. En 2022 la pobreza bajó al 31,6%, en parte por el aumento de las transferencias del Auxílio Brasil.
La pandemia marcó el período: Brasil superó las 500.000 muertes por COVID-19 en junio de 2021. La CPI de la Pandemia del Senado cuestionó la gestión federal y señaló retrasos en la adquisición de vacunas; en una nota de junio de 2021 sostuvo que el gobierno había dejado de comprar 130 millones de dosis de Pfizer y Butantan. En materia ambiental, la deforestación amazónica alcanzó 11.594 km² en 2022, el mayor registro desde 2010.
